Un reportero que se encontraba en el vuelo QF31 de la aerolínea australiana Qantas, afirmó que el hombre, que fue detenido el lunes, estaba delirando, y que los miembros de la tripulación le pusieron esposas en las manos y pies después de que comenzara a comportarse amenazantemente y de manera perjudicial en pleno vuelo.
Este incidente tuvo lugar el mismo día que otro avión de Qantas estuvo 15 horas en el aeropuerto de Melbourne antes de poder volver a Los Ángeles, ello debido a una rajadura en el vidrio de la cabina de mando.
A su vez, el vuelo Bangkok-Londres, de la misma aerolínea nacional australiana, se vio obligado a regresar hoy a la capital tailandesa a causa de un fallo en un motor.
El vocero de Qantas aseguró que la empresa no está teniendo problemas con la seguridad, agregó que se trata de una inoportuna coincidencia.